Machismo neo-Liberal

By Yadira Escobar on
Groseros ultraderechistas en Miami insultando una joven activista por la paz. Observen como la otra chica rival se ríe. Cuando el hombre no es un caballero, la debilidad física de la mujer incita al abuso y hay mujeres cómplices del “patriarcado” que aplauden.

Como cariñosa hermana de 5 varones, admiradora de mi abuelo militar en Cuba y gran amiga de mi padre, suelo “tirarle la toalla” a la masculinidad excesiva de algunos hombres. En vez de echarle leña al fuego, sueño con el cese de la guerra de los sexos, con el entendimiento de hombres y mujeres. Entiendo que las exigencias son altas, las presiones abusadoras y al final, el hombre explotado por su patrón, quebrado por la banca y enfermo de tantas agresiones toxicas termina suicidándose en mayor número que nosotras las mujeres. Aunque la mujer moderna toma más antidepresivos que nunca, también me compadezco del obrero caído y del campesino cansado que apenas logra ser respetado en su propio hogar, pero la verdad y esto hay que decirlo, es que los machistas no toleran a la mujeres con firmes opiniones.

Año tras año, las agresiones simulan ser condenas ideológicas, pero el contenido real del rechazo abrumador por parte de algunos “guerreros del teclado” es en su mayoría de tipo personal. El revisionismo inquisidor de mi origen familiar, que pretende solidarizarse con mis padres ante los abusos que sufrieron en Cuba por parte del gobierno cubano y el escrutinio a mi modo de vida, muestra el carácter militante de los varones que indagan para poder atacar más despiadadamente a la mujer. Mientras tanto, la incesante sugerencia (nada amistosa, y yo si aprecio los consejos nobles) de que por fin deje de hacer lo que hago para modelar o pintar son parte del clásico machismo.

Como no pudo sostener un debate publico con argumentos, este comentarista de Facebook me envió un mensaje privado (como suelen hacer tantos) para llamarme lesbiana o carente de pareja como si la sexualidad tuviese relación con la discusión política.

La imagen del pobre Padre inmigrante sacrificándose por sus hijos en tierras extranjeras siempre me ha tocado el corazón.

Ya saben, somos mandonas, histéricas bitches (perras) mientras ellos cuando expresan las mismas conductas son lideres decididos, apasionados y cojo******. Ellos cuando vociferan sus antojos raros son atrevidos mientras si la mujer se sale del esquema social tradicional, está “falta de macho”.

Los sexos se complementan y necesitan no solo para la obvia reproducción, sino por el afectivo compañerismo, pero la crasa mala conducta de algunos no nos deben tentar a ser como ellos. El manspreading (habito corporal del varón por ocupar mucho espacio físico con las piernas y brazos) existe, pero no por eso deben las mujeres ahora competir a ese nivel y sentarse vulgarmente y sin pudor.

A pesar de las teorías que afirman el carácter relativista y subjetivo de la identidad de genero en nuestras sociedades, el mundo real sigue sus propias reglas y el machismo sigue estando vinculado a los “machos” que eligen por egoísmo y barbarie ser abusadores, ser bullies. Sigue siendo más probable que un macho vestido de señora viole a una mujer a que una mujer vestida de señor viole a un hombre, así que no importa cuanto avancen el relativismo en la cuestión de genero. El macho debe ser civilizado, educado y pulido, y si no obedece a esta regla elemental de la justicia, debe ser castigado por el Estado. El Estado es el único autorizado para ejercer la violencia contra el machista si se quiere evitar la violencia generalizada contra las mujeres…que usualmente son las más pobres quienes más sufren por no disponer de abogados o familias poderosas.

El principal valor de la izquierda es la libertad concebida como ausencia de dominación. Esa libertad sería imposible sin la igualdad que es otra valor clásico de la izquierda. Por lo tanto, si se quiere que desaparezca el abuso de hombres contra mujeres, hay que poner sobre la mesa la larga justificación de la desigualdad con valores como autoridad, tradición y propiedad. La misma derecha que se niega a pagar impuestos y que defiende las herencias y privilegios de “los más capaces” contra el interés popular, sabe que tiene que mostrarse más liberal aún que el movimiento feminista, si quiere someter a las mujeres. Como mismo supo enfrentar al mundo Soviético y seducir a la clase obrera occidental con los trucos y simulaciones del Estado del Bienestar, hoy aplica la fórmula del relativismo en los géneros e identidad sabiendo que la mujer queda desamparada si se hace confusa la barrera de los sexos.

El hombre aunque se ponga una falda o inyecte estrógeno, seguirá siendo un hombre.

El machismo se alimenta ante nuestros propios ojos con una educación alternativa que se refuerza en el boxeo, en el “derecho a portar armas” y en la avanzada irracional contra las ideas socialistas o de comunidad. Sin contar que la mayoría de los chicos actuales se están criando en los portales más podridos de la pornografía donde se promueve la humillación a la mujer. En vez de limitarse a mirar fotos de mujeres desnudas, hoy en día los niños desarrollan su gusto sexual dentro de historietas enfermas de todo tipo de abuso, incluido el laboral. No solo promueven practicas de placer egoísta que excluyen la feliz participación de su amiga. También difunden lesiones capitalistas de como tomar ventajas sobre la estudiante endeudada o la madre desempleada.

Supongo que lo más trágico y mediocre que pueden hacer los machistas seudo-políticos es contaminar sus condenas con privados intentos por ligar. No, después que un hombre públicamente declara cuan estúpida o malvada soy, no tengo ningún interés en llamarlo a su teléfono. Después que uno de esos floridos bufones contemporáneos de discurso genérico intenta escupir mis propuestas, por supuesto que no me interesa ir a tomarme un café con él. Es Ridículo. La mujer típicamente (no puedo hablar por todas las mujeres) aguarda grandes reservas del amor más tierno en su carácter, pero eso no significa que necesitamos ni el reconocimiento ni la aprobación de cualquier guiñapo por ahí perdido, que tenga ganas de dar ordenes y desahogar su frustración.  Que no se confunda la dulzura con débil idiotez, pues para ser tomada en serio la mujer tampoco necesita emular el comportamiento, el atuendo o el procesamiento de su colega o jefe.

¿Que valor tiene una alabanza a mi humano físico si viene contaminada con desprecio a mis ideas?

Algo que he descubierto después de tantas horas conversando, debatiendo e intercambiando con tantas mentes de hombres, es que la mitológica aprobación de que las mujeres supuestamente necesitan de ellos, es más bien el reflejo propio de la psique masculina. Muchos balbucean groserías roncas entre buches de ron para esconder la enorme inseguridad, duda y baja auto-estima que los devora por dentro. Temen, sufren y lloran en el baño, pero cuando exigen que “a los hombres se les respeta” como desahogo de alguna medieval mesquita de Andalucia, ignoran que el antiguo caballero defendía el honor de la mujer a la par de cortar cabezas de enemigos.

Lo peor del machismo, defendido, rejuvenecido y reciclado por la nueva derecha anti-feminista es que encuentra muchas mujeres dispuestas a bajar el cocote por tal de ser aceptadas en el club fuerte del sexo dominante, como las que votaron por Bolsonaro cuando este declaró que las chicas de izquierda son feas. Es trágico escuchar una abuela aconsejarle al niño que nunca demuestra su amor para mejor seducirlas por la ansiedad, o que alguna muchacha cubana le pida a mis odiadores en las redes que acaben conmigo. Cuesta creer que hayan damas por ahí escribiendo cochinadas sobre otras mujeres que ellas ni conocen por codiciar la atención de varones.

Aunque pudiera realmente ser un hombre, no olvido como una mujer una vez en Internet andaba preguntándole a los hombres por que ellos me prestaban tanta atención…que mejor la siguieran a ella. Triste. Igual de patético es la mujer que pretende ofender a otra con frases machistas como la de “regresa a la cocina, estúpida”.

Si el hombre es lobo del hombre, se van a la guerra, estafan y chantajean, ¿Como no pensar que abusaran del sexo que creen débil? Usualmente el hombre inseguro también compite con tu compañero al visualizar su mujer como una extensión de propiedad que puede ser levantada, quitada. Esto explica el fetiche competitivo de tantos hombres por la mujer casada; no realizan esas conquistas por la tonta infiel (que será desechada una vez conquistada) sino para vencer a su rival. Nunca es por la mujer, es la tendencia depredadora de nuestra especie por oprimir al prójimo, cosa que el capitalismo tanto sabe aprovechar.

Necesitamos la presencia pedagógica de una corriente social, pero política también, para frenar al bárbaro que aparece en la escena argumentando sobre la desigualdad innata de los hombres y por consiguiente; de los sexos como justificación “natural” de la ley de la selva y del capitalismo. El capitalismo es barbarie. No más excusas, ¡seamos superior de una vez y por todas!


 

 

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