EL REGRESO

 

En el 2008 visité a Cuba por primera vez desde que salí a mis 6 años de edad (hacia Miami). Me encontré con mis cuatro abuelos y muchos parientes. Cuando salí de Cuba gobernaba Fidel Castro, y a mi regreso era Raúl el nuevo presidente. Muchas cosas estaban cambiando, unas para bien, y otras para mal. Los más reaccionarios en Miami se oponían a las relaciones familiares entre la emigración y los de Cuba, y hasta se atrevían a tratar de regular con leyes esos encuentros, de manera que cuando abrace a mis seres queridos, algo de política hubo en esos contactos.

Al regresar muchas puertas estuvieron abiertas (no todas) y me sentí en casa. Cuba había cambiado mucho sin desmantelar el modelo escogido por la mayoría. Seguía siendo un país socialista, y yo una cubana-americana de Miami, pero ya la reconciliación entre cubanos era un hecho y lo pude percibir en mis relaciones con mis compatriotas mas allá del lazo familiar. Llegue a mi tierra natal en el preciso momento en que poderosas fuerzas injerencistas estaban tratando de bloquear y sabotear ese intercambio entre cubanos, y desde ese día decidí que pondría mi granito de arena para influir en las transformaciones hacia una Cuba mejor.