PAPELEO.

By Yadira Escobar on

mar azul

En 1994 vine a los Estados Unidos, y a esa edad uno se fija en solo aquello que lo concierne como lo que te dicen, lo que comes, lo que sueñas. Desde que existo yo sabía que nos íbamos, y esto daba una permanente sensación de perdida y distancia. Sabía también que algún día dejaría atrás a mis 4 abuelos para siempre.

Durante muchos años mi familia fue retenida en Cuba, y mi pasaporte se llenaba de cuños sin que acabaramos de irnos a ese Miami, que juzgando por sus comerciales en los canales de TV que entraban a Camagüey en invierno*, parecía un colorido lugar medio loco. En esa época creo que en Cuba solo habían 2 canales y por lo tanto asumía que en EEUU, habían canales exclusivos de comerciales pues ni imaginaba que la programación fuera interrumpida para anunciar productos.

A mis padres le negaban la “tarjeta blanca” para poder emigar (tenían visas de emigrante para residir en U.S.A), pero lo que yo recuerdo no era dicha tarjeta, sino una cantidad de gestiones, caminatas, oficinas y fotos que me agobiaban. De hecho en mi pasaporte de esa época salí pesada y enojada. Cruzar toda calle república al medio día por algún lio de adultos fastidia demasiado.
El señor que atendía a mi padre en las oficinas de emigración en Camagüey, hoy vive en New York. Con eso lo digo todo. Esta muy enfermo y padece de obesidad, pero en aquella época era un uniformado muy solemne. Cuando nos negaba el permiso para salir de Cuba, le decía a mi papá que era porque el estaba en edad militar. Aquello yo nunca lo entendía muy bien, porque yo tenia una idea de que el gobierno y mi papá no se llevaban muy bien. Suena muy raro que mi papá pudiera servir en el ejercito como soldado, y que esa fuera la causa de que nos impidieran salir del país.
Una vez mi mamá se enojó mucho porque como no eramos miembros del CDR, cuando esa organización repartió una vacuna que era un caramelito blanco entre los niños a mi no me tocó. Me quedé sin vacunar. Cuando mi mamá reclamó a la presidenta del CDR, la señora le contestó que como nosotros no eramos miembros, no habíamos sido contados. Quizás tan solo le  caíamos mal. El caso es que no entendía yo que nos retuvieran en Cuba, ya que no nos querían tanto, pues yo me crié con espiritu de marginada y fuera de la ley. Aún caminando hacia el avión en el aeropuerto de la Havana la sensación era de  incredulidad; todo parecía ficción.

Ahora ya no existe la tarjeta blanca, y me alegro por quienes viajan en libertad, pero oigo muchas quejas por las renovaciones del pasaporte cubano. El bloqueo a Cuba es el primer culpable, y las sanciones contra Cuba niegan al consulado cubano en este país las herramientas financieras básicas para ofrecer ese servicio a los cubanos. Cuba ha sorprendido mucho con las reformas que ha iniciado, y creo que la mas agradable sorpresa para todos fuera que de pronto anuncien que el pasaporte cubano será válido por 6 años completos sin necesidad de renovación. Todo sería mucho más fácil.

¡Cuán agradecidos y felices nos sentiríamos todos si se erradicara por fin la tediosa y costosa prórroga!

NOTA: Esta es una foto de mi ticket de pasaje de Marazul, en el 94′.

 *Con la llegada de los frentes frios en Camagüey se podia en los 90 escuchar emisoras radiales de FM o canales televisivos de Miami (UHS y HVS).

 

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